Si todos los caminos llegan a Roma, ¿cómo se sale de Roma?

A veces, pensamos demasiado y sentimos muy poco.

Mi abuelo siempre decía que si alguien quiere seriamente formar parte de tu vida, hará lo imposible por estar en ella, aunque, en cierto modo, perdamos entre pantallas el valor de las miradas, olvidando que cuando alguien nos dedica su tiempo, nos está regalando lo único que no recuperará jamás.

Y es que la vida son momentos, ¿sabes? Que ahora estoy aquí y mañana no lo sé. Y que quería decirte, que si alguna vez quieres algo, quieres algo de verdad, ve por ello y nada más, mirando el miedo de frente y a los ojos, entregándolo todo y dando el alma, sacando al niño que llevas dentro, ese que cree en los imposibles y que daría la luna por tocar una estrella...

Así que no sé qué será de mí mañana, pero este sol siempre va a ser el mismo que el tuyo, que los amigos son la familia que elegimos y que yo te elijo a ti, te elijo a ti por ser dueño de las arrugas que tendré en los labios de vieja, que apuesto fuerte por estos años a tu lado, por las noches en vela, las fiestas, las risas, los secretos y los amores del pasado. Tus abrazos, así por que sí, sin venir a cuento, ni tener que celebrar algo.

Y es que en este tiempo me he dado cuenta que los pequeños detalles son los que hacen las grandes cosas. Y que tú has hecho infinito mi límite, y así te doy las gracias por ser la única persona capaz de hacerme llorar riendo, por aparecer en mi vida con esa sonrisa loca, con ese brillo en los ojos capaz de pelearse contra un millón de tsunamis...

Así que no... no sé dónde estaremos mañana, no sé dónde estaremos dentro de diez años, ni cómo se sale de Roma, no te puedo asegurar nada. Pero te prometo, que pase lo que pase, estés donde estés, voy a acordarme de ti toda la vida, por eso, mi luna va a estar siempre contigo, porque tú me enseñaste a vivir cada día como el primer día del resto de mi vida y eso, eso no lo voy a olvidar nunca.

martes, 13 de mayo de 2014

Era un alma libre decían algunos, y a mi me parecía todo lo contrario, lo notaba en sus ojos, en su boca, en su gesto solidario. Él, para mi, era pura soledad.

Te preguntan que tal, como lo llevas, si estas bien y tu, respondes con toda seguridad, claro que si , ya lo he superado, puedo vivir sin el.
Sales a la calle como una de las otras tardes, te pintas una sonrisa totalmente falsa, y lo peor, que tu te crees que es de verdad, vas riendote y vacilando con tus amigas, joder mira como esta ese tio, pero de pronto, apareces en el sitio donde empezó todo y esa sonrisa que finjias se convierte en dolor, te preguntan si estas bien y respondes prácticamente con la boca cerrada, si. De repente todos los recuerdos vuelven a tu mente,el sitio del primer beso, el primer abrazo, la primera tarde juntos, los nervios al verle, las tardes en su casa, las tardes conociendo sitios nuevos aprendiendo el uno del otro, la primera discusión la primera noche que no pudiste dormir pensando en él... las tantas sonrisas tontas que te salian pensando en el, el primer te quiero, el primer para siempre..y de ronto te pones a llorar como una niña que ha perdido su juguete preferido, terminas aceptando que como el no va a haber nadie igual, y te vuelven a preguntar ¿Estas bien? y respondes: solo estando a su lado.

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